La última enfermera de la División Azul


María Cristina de Orive, considerada como la última enfermera de la División Azul, tras sobrevivir a aquellos días de frío en el Este y prestar servicio en condiciones durísimas, falleció este verano a la edad de 92 años.

La antigua auxiliar divisionaria decía que había ido a Rusia porque tenía que acompañar a sus compañeros de pupitre que habían dejado las aulas para combatir el comunismo. 

Las enfermeras, entre las que se incluían damas auxiliares de sanidad militar y componentes de la sección femenina de Falange, se instalaron al llegar a la Unión Soviética en hospitales militares donde atendieron la avalancha de heridos y congelados (Para éstos había "Puestos de calentamiento") que provenían del frente.

Fue trasladada con las demás enfermeras a los países bálticos y a Alemania. Estuvo en los hospitales de Porchow y Königsberg, donde ejerció hasta el verano de 1942. Entonces regresó a Madrid, continuó trabajando de enfermera. En 1946 se casó con Agustín Payno Mendicoague, médico traumatólogo y divisionario como ella, que había servido de sargento-médico en la Primera compañía de Antitanques de la División y fue incluso autor del himno de su propia unidad. 

María Cristina tuvo nueve hijos, gran lectora, aficionada a la fotografía. No caerá en el olvido, como tampoco lo harán los voluntarios que lucharon para combatir el comunismo.

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